design thinking

La educación está actualmente en un proceso de renovación y cambio, así como de adaptación a nuevos métodos, en los que la tecnología y los procesos de enseñanza cada vez ocupan más terreno.

En este sentido, las metodologías activas cobran gran protagonismo en las aulas de los centros educativos, ya que suponen un compañero perfecto para la nueva educación, haciendo del aprendizaje un proceso constructivo, desarrollando habilidades en los alumnos, no solo aplicables dentro del aula, sino fuera de ella, totalmente extrapolables al mundo real.

Por tanto, en un proceso de cambio en la educación, el profesorado también debe aprender las técnicas necesarias para ello. En este post hablaremos de una de las herramientas por las que apostamos en Aonia Nueva Educación que permiten integrar con éxito metodologías activas en el aula: Design Thinking.

Tomando diferentes caminos a través del Design Thinking

El Design Thinking es una forma de trabajo y una forma de enfrentarse a la resolución de problemas o retos, tanto en el aula como en la vida real, de un modo eficiente. Este método, por tanto, permite plantear diferentes caminos para un mismo reto, pudiendo elegir el más adecuado para ello, así como crear nuevos procesos de forma diferente.

A través de este método de trabajo es posible llevar a cabo proyectos en el aula poniendo en práctica los conocimientos del alumnado, pero también introducir conceptos nuevos o reforzar ideas. Está enfocada a la resolución de problemas y convierte al alumnado en personas comprometidas con su trabajo y su proceso de aprendizaje, así como también permite reforzar el trabajo en equipo en busca de un fin común.

Esta técnica toma el pensamiento lógico, la colaboración, la creatividad y el aprendizaje de modo que vayan de la mano. Así, el alumnado pasa a formar parte de la metodología de trabajo que se imparte en el aula, pasando de ser un mero oyente a un integrante más en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Por tanto, para llevar a cabo este método, es interesante combinar el pensamiento analítico con el pensamiento creativo para generar soluciones más eficaces.

El pensamiento analítico

Por un lado, el pensamiento analítico se basa en el pensamiento razonable y reflexivo sobre un problema. A través de este pensamiento se divide el problema en partes más pequeñas, lo que permite analizarlas por separado, detectando aquellas partes más relevantes.

En el pensamiento analítico entran en juego varias fases como la formulación de hipótesis, la reformulación del problema y la reflexión, para plantear la estrategia más adecuada. Esto permite reforzar las capacidades del alumnado para razonar siguiendo un orden de análisis, comparación y síntesis.

El pensamiento creativo

Por otro lado, el pensamiento creativo supone salir de lo establecido y llegar a soluciones alternativas.

Para potenciar este tipo de pensamiento en los alumnos, es imprescindible un entorno distendido, sin presiones y sin respuestas vetadas. Asimismo, el trabajo en equipo, las relaciones sociales, escuchar a los demás y enriquecerse de otras opiniones, son aspectos fundamentales que influyen muy positivamente en la construcción del pensamiento creativo de los alumnos.

De igual modo, es muy importante evitar la frustración en aquellos alumnos que no son capaces de encontrar una respuesta o camino alternativo a un problema, o en aquellos que tienen miedo al fracaso. Experimentar es una etapa más en el proceso de Design Thinking.

Por tanto, la técnica de Design Thinking combina el pensamiento analítico que analiza, observa y reflexiona, y el pensamiento creativo que busca soluciones alternativas y multitud de posibilidades para un mismo reto.

De este modo, es posible llevar a cabo nuevas metodologías de aprendizaje en el aula a las que siempre es posible integrar elementos tecnológicos que acompañen el proceso y contribuyan a construir la educación del futuro. En Aonia Nueva Educación apostamos por los nuevos métodos de aprendizaje y, por supuesto, por las nuevas tecnologías.

 

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